Un frío día del mes de octubre
La muerte paseaba en Santiago
Dijo: “Hallaré quién me cubre
Para hacer lo que yo hago”.
Corría el año dos mil nueve
Tenía una víctima en ciernes
“Aunque a este se le mueve
Por fin, me lo llevaré el viernes”.
Al verlo se quedó pasmada
No podía creer lo que veía
Pues un espejo parecía
Al ver su imagen reflejada.
No era espejo, lo que pasa
Es que en huesos andan ambos
Poca carne, poca grasa
Y hasta medio patizambos.
Para él resulta básico
Que su equipo alardeara
Pues el rebaño de Vergara
Valió “ídem” en el clásico,
Y como él es agilucho
Este triunfo goza mucho.
Venía entonces regresando
De ir a ver las estaciones
Las que no están reportando
Y las que nos dejaron en calzones.
La calaca la que mata
Quiso ahorcar a su clonado
Y un cuchillo le ha clavado
Generando muchos daños
Y hoy por fin, tras muchos años
Por fin ya estiró la pata.
Sentadito en una barca
José Inés no halla consuelo
Pues ya se llevó la parca
A su amigo el gran abuelo.
Elaborada por: Luisarturo Castellanos
viernes, 30 de octubre de 2009
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